Debido a las grandes problemáticas expuestas, la
OMS promueve intervenciones e iniciativas para
que las políticas sectoriales (por ejemplo, de la
energía, el transporte, la vivienda, la
planificación urbana y la electrificación de los
centros de salud) mejoren la salud, aborden los
principales riesgos para la salud derivados de la
contaminación del aire interior y exterior y
permitan aprovechar los beneficios para la salud
de las políticas de mitigación del cambio
climático. La OMS también ha elaborado y
puesto en marcha una estrategia para
concientizar sobre el riesgo de la contaminación
del aire y las soluciones disponibles para mitigar
los riesgos de la exposición a ella [5]. En México
el marco normativo vigente en materia de
contaminantes se prevé en la Ley General de
Salud la cual establece en su título séptimo,
“Promoción de la Salud” Capítulo IV, “Efectos
del Ambiente en la Salud” (Artículos 116 y SS)
que, en materia de efectos del ambiente en la
salud de la población, corresponde a las
autoridades de salubridad establecer normas,
tomar medidas y realizar actividades tendientes a
proteger la salud humana ante los riesgos y daños
que pudieran ocasionar las condiciones del
ambiente, así como determinar los valores de
concentración máxima permisibles para el ser
humano de los contaminantes atmosféricos. Con
base en lo anterior, la Secretaría de Salud ha
emitido más de 42 Normas Oficiales Mexicanas
que regulan la emisión y control de
contaminantes [10].
La aplicación de normas y regulaciones se basan
y requieren de investigación del comportamiento
de las partículas en el medio ambiente, varios
estudios se han realizado desde diversas
perspectivas, medios urbanos, impacto
ambiental, modelos de transporte de
contaminantes, etc. A continuación, se
mencionan algunas investigaciones sobre el
comportamiento de aire en medios urbanos y las
técnicas de estudio.
En 2016 en la ciudad Río de Janeiro, Drach y
Corbella utilizaron la técnica de arrastre de arena
en modelos a escala de manzanas específicas de
los barrios de Copacabana e Ipanema en el túnel
de viento de la Universidad Federal de Río de
Janeiro [11]. Utilizaron un túnel de viento
diseñado por el laboratorio de Aerodinámica de
las Construcciones y fue montado en una sala de
8.80 m x 7.60 m, es capaz de desarrollar
velocidades superiores a 10 m/s, las cuales son
apropiadas para la realización de ensayos de
erosión eólica. La zona de pruebas del túnel
cuenta con una mesa de ensayos, que posee un
mecanismo giratorio que permite que los
modelos reducidos sean colocados de forma
adecuada con relación a la dirección del viento
que se desea evaluar. La maqueta se instaló en la
mesa de ensayos urbanos y las estructuras más
altas tienen alrededor de 0.150 m y las más bajas
0.03 m. Para que las maquetas permitieran la
visualización clara de los efectos de los vientos,
utilizaron color oscuro en la base de la maqueta,
arena clara y materiales resistentes a los efectos
del viento. La técnica de visualización utilizada
conocida como erosión eólica o de “arrastre de
arena” consiste en aplicar arena seleccionada
sobre todas las superficies expuestas de la
maqueta, así mismo ayuda a entender los
caminos que el viento realiza en el medio urbano,
como también sus posibles entradas y barreras. A
través de esta técnica es posible observar, en el
nivel del peatón, zonas ventiladas o estancadas,
en función de los vientos dominantes. El estudio
de las zonas donde la arena se acumula,
combinado con el estudio de la insolación,
permite identificar posibles islas de calor, así
como zonas con concentración de polución.
En el caso de Copacabana, donde una barrera de
edificios con prácticamente la misma altura
bloquea significativamente la entrada del viento,
existe una reducción de la ventilación en las
zonas más internas del barrio como se observa en
la Figura 1. En el caso de que estas áreas