Revista de Ciencias Tecnológicas (RECIT). Volumen 7 (2): 345.
2 ISSN: 2594-1925
1. Introducción
Actualmente la exploración espacial es una
actividad primordial dentro de la comunidad
científica y gobiernos alrededor del mundo,
especialmente por la explotación de recursos y
para la obtención de conocimiento que ayude a
una mejor conservación del planeta ante
problemas climáticos y manejo sustentable de
energía renovables [1-5]. Las agencias espaciales
gubernamentales y privadas desde la década de
los 60´s han diseñado y puesto en órbita misiones
tripuladas y no tripuladas (Misiones Apollo,
Voyager, Vikings, Mars Pathfindert, Sputnik 24,
Tianwen-1) con diferentes destinos en el sistema
solar. Si bien ya existe complejidad durante el
lanzamiento y puesta en órbita de una misión
espacial, uno de los principales retos se encuentra
durante el proceso de acercamiento, descenso y
aterrizaje [6-10].
Este punto es crítico dado que, de no activarse los
sistemas de desaceleración de las sondas durante
la etapa de ingreso (descenso), la velocidad de
entrada puede ser mayor, provocando el impacto
de la misma y consecuentemente la perdida de
millones de dólares, así como de tiempo de
planeación. Además, se han diseñado diferentes
sistemas de seguridad y descenso para sondas
espaciales tales como sistemas de bolsas de aire
y paracaídas utilizados en la nave Mars
Pathfinder, grúas aéreas como la utilizada para el
descenso del robot Curiosity, y finalmente
sistemas de propulsión a chorro los cuales fueron
aplicados durante el descenso de la nave InSight
[11-15]. En la mayor parte de los casos los
sistemas han funcionado correctamente [11].
Sin embargo, ha habido excepciones tales como
el caso de la sonda soviética Luna en la década
de los 70’s. Por lo que es necesario contar con
mecanismo de absorción de energía del tipo
pasivo los cuales no requieren suministro de
energía alguno para su activación. A partir de lo
anterior diversas investigaciones teóricas [16-
19], experimentales [20-23] y numéricas [27] han
centrado su atención en el diseño estructural de
los módulos de aterrizaje o sistemas de absorción
de energía. De acuerdo con Dou et al. [28]
diseñaron la almohadilla de la pata de aterrizaje
para un módulo de aterrizaje de exploración del
espacio profundo. El sistema se basó en una
estructura tipo panal de abeja también
denominada honeycomb fabricada con
materiales con capacidad de memoria de forma.
Por tanto, al ser deformados permiten su
restitución. Al final del estudio determinaron una
absorción de energía igual 362 J/kg y un valor de
eficiencia a la fuerza de aplastamiento de 63%.
Por su parte Li et al. [29] llevaron a cabo un
estudio para optimizar el diseño a la resistencia
al impacto de una estructura metálica tipo
honeycomb utilizada en el módulo de aterrizaje
lunar.
En el estudio se diseñaron paneles honeycomb de
forma hexagonal con variación de tamaño y
espesor. El proceso de optimización se realizó a
través del método de superficie de respuesta
(RSM) considerando la absorción de energía
especifica (SEA). Entre los principales hallazgos,
determinaron que, al aumentar el espesor de los
paneles, el valor de la fuerza pico (Pmax) así
como el valor de SEA incrementan. El mismo
comportamiento fue observado a medida que la
longitud de la celda del hexágono disminuía. En
otro estudio, Zhou et al. [30] realizaron un
análisis numérico y experimental para mejorar
las capacidades de absorción de energía de un
absorbedor de impacto utilizado en un módulo de
aterrizaje móvil. Para tal objetivo desarrollaron
una aproximación computacional de
optimización basada en la absorción de energía y
parámetros geométricos.
Los resultados obtenidos y su comparación
experimental demostraron la efectividad de la
aproximación numérica de optimización
sentando las bases teóricas y metodológicas para