1. Introducción
El algodón, la fibra natural de uso más
difundido, se produjo a un ritmo de
aproximadamente 26.7 millones de toneladas
en todo el mundo en la campaña 2019-2020. En
el proceso entre la cosecha del algodón y el
desmote, se producen tres subproductos: los
tallos de algodón o rastrojo, el residuo de
desmote y las semillas de algodón.
Los tallos de algodón consisten en la porción
remanente de la planta en el campo luego de
efectuar la cosecha, el residuo de desmote es la
fracción desechada en el proceso de limpieza de
la fibra y las semillas de algodón se recolectan
luego de la limpieza de las fibras [1-28].
El residuo de desmote es un material complejo,
considerando que consiste en una mezcla de
carpelos, motas (fibras de algodón con semillas
inmaduras o rotas), palos, partes de hojas y
partículas finas. La cantidad de residuo de
desmote que se genera varía ampliamente y
depende de varios factores, como el método de
cosecha, la técnica de desmotado, el origen y la
variedad del algodón [29].
En Argentina, la producción algodonera se
concentra en la región del noreste,
principalmente en las provincias de Santa Fe,
Chaco, Formosa, Santiago del Estero y
Corrientes, considerándose una actividad
productiva con gran cantidad de problemas que
deben abordarse.
A partir de datos obtenidos de cosechas
anteriores, se sabe que, de aproximadamente
1,000,000 de toneladas de algodón, se obtienen
más de 300,000 toneladas de residuos de
desmote, es decir, más del 30 %, compuestos
de fibras cortas, carpelos y otros componentes
[1, 3, 4].
En las últimas décadas, el incremento en la
implementación de maquinarias en la cosecha
ha mejorado notablemente la rentabilidad del
cultivo, pero esto también genera mayores
cantidades de residuos en la fase de desmote,
implicando mayores inconvenientes y
procesos, por tanto, más costos para la
extracción final de la fibra utilizable.
El distanciamiento usado en las áreas
sembradas a Surco Estrecho, no permite su
recolección con cosechadoras de tipo “picker”
o a husillos, recolectándose ese algodón
mayoritariamente con cosechadoras de tipo
“stripper” o despojadoras, muy eficientes en
cuanto a la recolección en sí misma, pero que
tienen la desventaja de cosechar con mayor
porcentaje de impurezas o material extraño lo
cual conlleva a menores rendimientos de fibra
en el proceso de desmote [3, 4].
Los residuos mencionados actualmente sin
destino previsto se acopian en grandes
montañas al aire libre, dando lugar a un hábitat
con condiciones muy favorables para plagas y
roedores, y, además, siendo autoinflamables,
son un peligro para las comunidades aledañas.
Como otro aspecto a considerar se encuentra el
corto periodo de trabajo intensivo que tienen las
desmotadoras, solo 100 días al año, tiempo
coincidente con la duración de las campañas de
cosecha y desmote. Esto se traduce en no ser
una fuente de trabajo constante para la
población local.
La implementación de tecnologías complejas
para reutilizar este residuo se ve parcialmente
frustrada por la variabilidad de su generación lo
cual atentaría contra una necesidad continua de
materia prima [2]. Actualmente se contemplan
como un posible destino del residuo de desmote
su aplicación como alimento balanceado para
ganado, pero esto se torna dificultoso debido a
su baja digestibilidad [5-6, 29].
También se podría compostar aeróbica o
anaeróbicamente, lo cual parece una solución
viable, pero la difusión de su uso es limitada y
aparentemente poco rentable [7-8, 29].