1. Introducción
Los primeros estudios sobre fatiga fueron
documentados por Albert [1] desde 1937, y desde
entonces hasta la actualidad es un tema de gran
interés entre la comunidad científica. Todo este
interés tiene su motivación en el hecho de que el
fenómeno de fatiga es común en las fallas de
materiales. Zerbst et al [2] reportaron que entre
el 80 y el 90% de los casos registrados de fallas
estructurales tienen a la fatiga como la causa.
Esto se manifiesta en estructuras y componentes
de máquinas, usadas en áreas como las
ingenierías aeroespacial, civil y mecánica [3]. La
mayoría de los componentes mecánicos que se
someten a cargas cíclicas son susceptibles a
desarrollar grietas y eventualmente causar fallas
por fractura, que a menudo ocurren sin previo
aviso y con consecuencias catastróficas [1].
En la fatiga se desarrollan esfuerzos cíclicos a
través del tiempo, que degradan el material hasta
el punto en que las pequeñas grietas se nuclean.
Después la grieta comienza a propagarse y
termina en la ruptura final de la pieza [4]. El
estudio de la propagación de grietas por fatiga es
importante, debido que de ahí depende la
seguridad de las partes mecánicas y estructurales,
para evitar accidentes que conducen a pérdidas
económicas, humanas y ambientales.
2. Antecedentes
Paris y Erdogan [5] fueron los primeros
investigadores que utilizaron el factor de
intensidad de esfuerzos para determinar una
relación entre la condición de carga, la longitud
de grieta y la velocidad de propagación. La ley
de París es el tratamiento de resultados de
muchos datos experimentales en el marco de la
solución elástica del problema de propagación de
grietas. Como consecuencia, esta ley no explica
la naturaleza física del proceso de propagación de
grietas en los metales e inicia muchas discusiones
científicas e intentos de derivar una descripción
alternativa de la ley de propagación de grietas.
Recientemente, se han propuesto enfoques
experimentales para evaluar la propagación de
grietas [6,7], principalmente a partir del
desarrollo de las técnicas modernas de medición
de la temperatura, la cual, como se reporta
ampliamente en la literatura [8-12], se puede
correlacionar con la propagación de grieta por
fatiga debido a que una gran variedad de estudios
demuestran que, en la mayoría de los materiales
metálicos, la energía de histéresis por
deformación plástica se convierte en calor, como
se reportó en el trabajo de Meneghetti et al [13].
Por lo anterior, se considera que la mayor parte
de la energía mecánica de entrada se disipa en
forma de calor y eleva la temperatura del material
y, en el caso particular de la etapa de propagación
de grieta, existe una distribución de temperatura
que alcanza su valor máximo en la vecindad de
la punta de la grieta, como lo demostraron
Pandey y Chand [14].
Actualmente es posible encontrar trabajos como
el de Meneghetti y Ricotta [15], quienes, a través
de la medición de la temperatura en probetas
sometidas a fatiga, demostraron que existe
disipación de calor en la punta de la grieta, por lo
que la medición de temperatura por termografía
se ha aplicado ampliamente en la investigación
del comportamiento a fatiga en los últimos años
[16-18].
Resultados de trabajos recientes demuestran que,
a medida que crece la grieta, hay un aumento de
la temperatura superficial de la probeta, lo cual
plantea la necesidad de comprender los
fenómenos físicos en la propagación de grietas
por fatiga desde el punto de vista de la
Termodinámica. Un ejemplo es el trabajo de Idris
et al [19], quienes midieron simultáneamente la
temperatura y la longitud de la grieta durante los