Revista de Ciencias Tecnológicas (RECIT). Volumen 3 (1): 10-22.
Revista de Ciencias Tecnológicas (RECIT). Universidad Autónoma de Baja California ISSN 2594-1925
Volumen 3 (3): 145-172. Julio-Septiembre 2020 https://doi.org/10.37636/recit.v33145172.
145
ISSN: 2594-1925
Desarrollo de índice de habitabilidad térmica en periodo
frío para espacios públicos exteriores
Development of thermal habitability index in cold period for outdoor public
spaces
Martín del Campo Saray Francisco José
1
, Valladares Anguiano Reyna
2
, Bojórquez Morales
Gonzalo
3
, García Gómez Carmen
4
1
Instituto Tecnológico José Mario Molina Pasquel y Henríquez Campus El Grullo, Km 5 Carretera El
Grullo-Ejutla s/n, Puerta de Barro, C.P. 48740 El Grullo, Jalisco, México.
2
Universidad de Colima, Km 9 Carretera Colima-Coquimatlán C.P. 28400 Coquimatlán, Colima,
México.
3
Universidad Autónoma de Baja California, Blvd. Benito Juárez S/N, Unidad Universitaria, C.P. 21280
Mexicali, Baja California, México.
4
Universidad Autónoma de Yucatán, Km 1 Carretera Mérida-Tizimín, Cholul. C.P. 97305 Mérida,
Yucatán, México.
Autor de correspondencia: Francisco José Martín del Campo Saray, Instituto Tecnológico José Mario
Molina Pasquel y Henríquez Campus El Grullo, El Grullo, Jalisco, México. E-mail:
francisco.martindelcampo@elgrullo.tecmm.edu.mx, ORCID: 0000-0001-7211-5366.
Recibido: 13 de Julio del 2020 Aceptado: 24 de Agosto del 2020 Publicado: 29 de Agosto del 2020
Resumen. - El potencial de habitabilidad térmica y el diseño de espacios públicos exteriores, establecen
las condiciones de ambiente térmico de sus habitantes por la interrelación de sus componentes (Sevilla,
2008). En la ciudad de El Grullo, Jalisco, México, se considera que condiciones de clima cálido semiseco
en periodo de verano, reduce niveles de habitabilidad térmica en espacios de convivencia públicos
exteriores, revisión de literatura hasta 2019, indica que estudios sobre habitabilidad térmica en xico,
han sido desarrollados básicamente en vivienda y edificación, parte de lo que justifica la elaboración de
este estudio. El objetivo de esta investigación es presentar el proceso de desarrollo de un Índice de
Habitabilidad Térmica (IHT) para espacios de convivencia públicos exteriores, a partir de la estimación
del efecto de variables físicas, meteorológicas y termo fisiológicas del habitante, en periodo frío. El caso
de estudio fue la población de El Grullo y se utilizó una metodología descriptiva, no experimental y
transversal. Después del análisis documental y necesidades del estudio, se adecuó la Fórmula de Confort
(COMFA) desarrollada por Brown y Gillespie (1995). De acuerdo al diagnóstico bioclimático de horas de
confort para El Grullo y el análisis de áreas de estudio, se aplicaron 554 cédulas de información de
habitante y 98 de ambiente térmico y contexto urbano para periodo frío. Para alcanzar valores del IHT, se
evaluó nivel de desempeño de cada indicador en función de complejidad, relevancia y accesibilidad de
información, para análisis de datos se utilizó el coeficiente de correlación de Spearman y con base en los
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resultados obtenidos, se determina que el desarrollo del IHT contribuye a la relación y adecuación entre
el hombre y su entorno, y es referido a la integración que resulta de la capacidad de satisfacer las
necesidades humanas y sus expectativas de desarrollo y convivencia en un espacio público exterior,
además el IHT funciona como herramienta de diseño urbano y sistema de evaluación como propuesta para
mejorar las condiciones de confort y de habitabilidad de dichos espacios.
Palabras clave: Índice de habitabilidad, sensación térmica, ambiente térmico, paisaje urbano, contexto
urbano.
Abstract. - The potential for thermal habitability and the design of outdoor public spaces establish the
thermal environment conditions of its inhabitants due to the interrelation of its components (Sevilla, 2008).
In the city of El Grullo, Jalisco, Mexico, it is considered that semi-dry warm weather conditions in the
summer period, reduce levels of thermal habitability in outdoor public coexistance spaces, literature
review until 2019, indicates that studies on thermal habitability in Mexico, have been developed basically
in housing and building, part of what justifies the preparation of this study. The objective of this research
is to present the development process of a Thermal Habitability Index (IHT) for outdoor public
coexistance spaces, from the estimation of the effect of physical, meteorological and thermo-physiological
variables of the inhabitant, in the cold period. The case study was the population of El Grullo and a
descriptive, non-experimental and transversal methodology was used. After the documentary analysis and
study needs, the Comfort Formula (COMFA) developed by Brown and Gillespie (1995) was adapted.
According to the bioclimatic diagnosis of comfort hours for El Grullo and the analysis of study areas, 554
inhabitant information cards and 98 of thermal environment and urban context for cold period were
applied. To reach IHT values, the performance level of each indicator was evaluated based on complexity,
relevance and accessibility of information, Spearman’s correlation coefficient was used for data analysis
and, based on the results obtained, it was determined that the development The IHT contributes to the
relationship and adequacy between man and his environment, and is referred to the integration that results
from the ability to meet human needs and their expectations of development and coexistence in an outdoor
public space, also the IHT works as a tool urban design and evaluation system as a proposal to improve
the conditions of comfort and habitability of these spaces.
Keywords: Habitability index; thermal sensation; thermal environment; urban landscape; urban context.
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1. Introducción
Las condiciones de habitabilidad térmica han
estado presentes en la valoración geográfica de
elementos territoriales, conforme a estos
criterios, se han considerado históricamente las
orientaciones distintas o emplazamientos de
casas y edificios. Por otra parte, no existe un nivel
definido o estándar óptimo de habitabilidad
térmica, ya que sus resultados dependen de cómo
se combinen un conjunto de factores físicos,
sociales, culturales y psicológicos del entorno del
individuo, a como de su experiencia que
condiciona los niveles de satisfacción del ser
humano [1].
Se reflexiona, que el proceso de desarrollo
urbano ha producido situaciones
medioambientales que hacen que la calidad de
vida de los habitantes un una ciudad sea difícil,
de acuerdo al contexto socio económico,
demográfico, político y cultural, este aspecto se
refleja en las marginaciones de sectores
poblacionales producto de los fenómenos de
asentamientos irregulares y una planeación
urbanística deficiente, lo que genera que se
condicione la calidad de vida de personas en un
momento y lugar determinado. La habitabilidad
está inmersa en un proceso cambiante en menor
o mayor escala, de ahí la importancia de integrar
disciplinas que permitan estudiar a profundidad
este concepto, lo cual es susceptible del
comportamiento del ser humano ante tal
situación descriptiva.
La habitabilidad térmica para personas que se
encuentran en espacios de convivencia públicos
exteriores es uno de los factores que influye para
realizar actividades al aire libre en andadores,
canchas deportivas, plazoletas, parques urbanos,
explanadas, zonas infantiles, áreas verdes y
vialidades. La cantidad e intensidad de estas
actividades se aprecia afectada por el nivel de
incomodidad experimentado por los usuarios
cuando se exponen a las condiciones
meteorológicas de dichos lugares. La primera
condición de confort es la neutralidad térmica, es
decir, que una persona no sienta demasiado calor
o demasiado frío, ya que tolera el ambiente
térmico [2].
Simultáneamente, se señala que la habitabilidad
como característica evoluciona con la sociedad y
debe adaptarse a los modos de vida distintos
presentes en ella. Asimismo, su configuración
está vinculada a la disponibilidad de recursos y
en el futuro próximo, a las limitaciones sociales
y capacidad emisiva de las actividades
involucradas en su generación y mantenimiento
[3].
Desde la perspectiva del proyecto de estudio, las
condiciones meteorológicas y características de
mobiliario en un espacio de convivencia público
exterior determinan el uso y permanencia de sus
usuarios, a diferencia de espacios interiores en
donde las condiciones de habitabilidad térmica
pueden ser controladas, donde se aísla al ser
humano de las variables ambientales que afectan
su desempeño físico o emocional.
Se ofrece un panorama de la vinculación estrecha
entre el espacio público, la ciudad y personas,
reflexiona teóricamente sobre los conceptos que
fusionan esa interrelación y propone un modelo
alternativo: el urbanismo del lugar público. Que
se entiende, como el área pública que lleva a
crear redes de interacción, negociación e
intercambio, en el contexto de la sociedad
urbana, de ahí la importancia de que se establezca
un equilibrio entre el Urbanismo y el espacio
público, situación que apremia a sus habitantes y
consolida los valores culturales [4].
Con base en lo señalado, es básico comprender
los componentes de un espacio de convivencia
público exterior, su relación con el contexto
urbano y el habitante, donde se entiende, que el
grado de habitabilidad térmica presente,
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condiciona el uso, asistencia y permanencia de
personas a estos lugares y les permite obtener un
grado de bienestar. De acuerdo con la literatura
revisada sobre el tema en cuestión, se analizan
algunos estudios realizados en México y que han
contribuido con aporte de conocimiento basado
en pruebas científicas.
En Mexicali, México, efectuaron un estudio
correlacional bajo criterios de evaluación
subjetiva de ISO 10551:1995 y se desarrolló un
índice de habitabilidad térmica basado en
percepciones cualitativas y cuantitativas. Con
base en los resultados obtenidos, se observó que,
en el caso de la sensación térmica personal, la
diferencia entre lo percibido en el momento
(sensación térmica) y lo deseado a largo plazo
(preferencia térmica), se demuestra con
variaciones entre la temperatura neutral media,
mientras que, en el caso de la satisfacción del
ambiente térmico, permite entender que se acepta
la condición de ambiente térmico, pero no se
tolera [5].
En Colima, México, realizaron un estudio
transversal donde presentaron un reporte técnico
y buscaron determinar la amplitud del rango de
confort térmico para personas que habitan en
clima tropical subhúmedo de la ciudad de
Colima. En este reporte demostraron que, de
acuerdo con los resultados obtenidos, el rango de
confort no es necesariamente equidistante a la
temperatura de neutralidad, los individuos son
participantes activos en el equilibrio dinámico
que existe entre el cuerpo humano y el ambiente
que lo rodea, por lo que la temperatura de confort
es un resultado de la interacción entre los sujetos
y su ambiente térmico [6].
Un nicho de oportunidad que se aprecia para
realizar la investigación, es que los estudios sobre
habitabilidad térmica en México, en términos
generales, se han desarrollado en el sector de
vivienda y edificaciones, por lo que
específicamente la habitabilidad de espacios de
convivencia públicos exteriores se encuentra
poco abordada, razón que motivó a realizar el
estudio y tener un conocimiento profundo del
tema en cuestión.
Con relación a índices de habitabilidad,
presentaron los resultados de una investigación
relacionada con el índice de habitabilidad térmica
para la vivienda, se realizó el diseño de
investigación basado en un estudio correlacional,
bajo criterios de evaluación subjetiva de la
Norma ISO 10551:1995 y se construyó un índice
de habitabilidad térmica basado en cuatro
indicadores: sensación, preferencia, aceptación y
tolerancia. Los dos primeros de tipo
psicofisiológico, evaluados por correlación en
función de mediciones de variables
meteorológicas con sensaciones térmicas
percibidas. Los dos últimos de tipo psicológico
basados en una escala subjetiva de satisfacción
con respecto al ambiente térmico [5].
Por otro lado, se presentó un trabajo en el
periurbano de Mar del Plata, Argentina, en tres
cortes temporales: 1991, 2001 y 2011. Para ello,
seleccionaron indicadores y construyeron un
Índice de Habitabilidad (IH) mediante una
metodología descriptiva que permite comparar la
evolución de sustentabilidad social en los
períodos comprendidos y analizar su distribución
espacial. La evolución del IH reveló que las
mejoras significativas se produjeron de 1991 al
2001, asociado con la calidad de la vivienda y del
hábitat. Del 2001 al 2011, las mejoras tuvieron
menor relevancia y se vincularon con la calidad
sanitaria, que proviene de la extensión de los
servicios de saneamiento básicos [7].
A su vez, en Río Verde, México, se realizó
investigación de análisis de la habitabilidad
básica e índice de confort térmico, el modelo se
consideró con los elementos que intervienen en
el hábitat: el sujeto, el objeto y el contexto. Como
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conclusión, fue indispensable evaluar las
bondades de la tradición constructiva y
profundizar en la evaluación de los materiales de
sus elementos constructivos, en términos de
habitabilidad se afirmó que las viviendas
presentaron variaciones de confort térmico de
acuerdo con su tipo de envolvente arquitectónica
y material que presenta, así como la exposición
solar independiente de la orientación de la
edificación o espacio urbano [8].
También se efectuó una investigación en la
ciudad de México, en la que consideraron tres
factores fundamentales: jerarquía (nicho que
ocupa en el sistema y radio de influencia),
características físicas y función urbana en el
espacio público. Como resultado, se obtuvo que
el objeto en el entendimiento del efecto de la
estructura urbana contemporánea sobre el
espacio abierto forme parte de un proyecto
ambicioso y que analiza todas las partes de la
ciudad [9].
Con relación a habitabilidad urbana, se analizó la
interacción entre microclima y morfología
urbana para determinar el grado de confort
térmico de zonas de densidad baja en una ciudad
de clima árido (Mendoza-Argentina). En dicho
estudio se seleccionaron siete canales viales
urbanos (CVU), que se monitorearon micro
climáticamente. Los resultados revelaron que el
confort térmico en los CVU analizados varía
entre un 20 y 70%, mostraron que la combinación
entre huella urbana y forestación determina el
grado de habitabilidad térmica [10].
Otro estudio se llevó a cabo en Cataluña, España,
el enfoque utilizado en el trabajo fue de tipo
descriptivo en habitabilidad y sociedad, para que
en un contexto de sostenibilidad garantice no
afectar a las generaciones futuras; como
conclusión, se afirmó que la conversión del
actual sistema productivo industrial hacia un
modelo sostenible cierra los ciclos materiales de
los recursos implicados en las actividades
humanas y deben abordarse desde la definición
de las utilidades para satisfacer las necesidades
básicas de la ciudadanía [3].
El enfoque aprecia un modelo de desarrollo para
una ciudad sustentable donde se respete el medio
ambiente, se optimicen recursos energéticos y se
aprovechen fuentes renovables, garantías que se
brindan a usuarios en espacios de convivencia
públicos exteriores donde la productividad en la
ciudad resulte exitosa.
Por otra parte, se generó un estudio en Mérida,
México, acerca de un diseño metodológico para
la habitabilidad urbana de espacios públicos de
estancia, utilizaron tres etapas: descriptiva,
analítica e integrativa. Como conclusión,
obtuvieron que este factor tiene estudios escasos
e identificaron como constantes la accesibilidad,
áreas verdes y el espacio público, lo que indi
que son elementos básicos para su análisis [11].
Además, en Colima, México, analizaron los
factores de habitabilidad, a través de una
propuesta de indicadores, la cual agruparon en
calidad espacial, ambiental y de servicios. Se
atendieron tres aspectos de condiciones de
habitabilidad: comodidad, conocimiento y
compromiso. El método utilizado resultó
apropiado para comparar casos de estudio
ubicados en condiciones climáticas distintas, la
comparación se hizo a partir de su propio
referente de confort. Resultó útil para evaluar
modelos similares que se aplican en regiones
climáticas diferentes, bajo la condición de que los
datos medidos observen el protocolo de registro
[6].
En la ciudad de Torreón, México, se elaboró una
investigación descriptiva sobre áreas verdes en la
zona urbana, visualizó la problemática de sitios
en su contexto urbano, lo que dio como resultado
la necesidad de conservar y adecuar las zonas
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verdes para una planificación urbana mejor y que
contribuyan con el factor de habitabilidad [12].
En la ciudad de Colima, México, realizaron un
estudio sobre la relación del Urbanismo,
sustentabilidad y habitabilidad urbana. La
investigación consideró como base los estudios
de Mercado (1991, 1994 y 1995), en dicho
trabajo se explica que Landázuri elaboró un
instrumento en donde mide básicamente tres
factores: el diseño arquitectónico, las
transacciones psicológicas y la habitabilidad
interna de la vivienda, para ello analizó una serie
de variables conectadas con la dimensión de la
casa, la conectividad o circulaciones, la
socioperatividad, la vigilibilidad, la seguridad, el
placer, la activación, el control, la
significatividad, la operatividad y la privacidad
[13].
Además, se investigó sobre la habitabilidad
urbana como condición de calidad de vida, el
estudio fue descriptivo e indicó que la
habitabilidad, se puede entender como el acto
perceptivo que implica una interpretación de la
expresión (más que como una valoración) de la
interrelación entre el mundo psicofísico, con
ciertas prácticas sociales del que habita, y la
propuesta formal del objeto habitable, a saber: el
objeto arquitectónico, en cuya espacialidad está
implícita una significación tal que produce un
modo de habitar [14].
La Agencia de Ecología Urbana de Barcelona
presentó un documento de indicadores
relacionados con espacio público y confort
térmico. Los indicadores y condicionantes
propuestos respondieron a la ordenación del
espacio en tres niveles: altura, superficie y
subsuelo. A partir de esta organización, se obtuvo
una liberación del espacio en superficie y se
favoreció su uso para el esparcimiento y
desarrollo de las relaciones sociales entre la
ciudadanía [15].
Se analiza la importancia de los indicadores
urbanos para el desarrollo de la ciudad, que tiene
un orden espacial, que se aprecia un equilibrio en
cuanto a densidad de habitantes se refiere, con
usos de suelo adecuados, todo ello es ejemplo, de
cómo se participa en la disminución de la
segregación social y se habilitan oportunidades
de mejoramiento y calidad de vida.
Desde otra perspectiva, se realizó un estudio
sobre condiciones de habitabilidad del área
urbana de Mar del Plata, Argentina, utilizaron la
técnica de Puntaje Omega que integra cinco
dimensiones (educativa, sanitaria, económica,
habitacional y ambiental). Los resultados
obtenidos demuestran que áreas numerosas del
sector sur se alejan de los objetivos del desarrollo
urbano sostenible, donde se requieren estrategias
de ordenamiento territorial que direccionen el
crecimiento de la ciudad y den respuesta a los
problemas que inciden en las condiciones de
habitabilidad [16].
En Nagoya, Japón, se realizó un estudio donde
encontraron que la comodidad humana al aire
libre es un parámetro esencial para evaluar la
calidad del microclima urbano y proporcionar
directrices para el desarrollo urbano sostenible.
El objetivo de este trabajo fue obtener una
introducción integral al tema de la comodidad
humana al aire libre y comprender los
procedimientos existentes del entorno urbano
[17].
En México, específicamente en la ciudad de
Nogales, Sonora, con clima cálido semiseco, se
efectúo un estudio con el objetivo de evaluar el
confort en espacios públicos con relación a su
habitabilidad temporal, se seleccionaron dos
casos de estudio, y se llevó a cabo la evaluación
de la sensación térmica percibida, mediante la
aplicación de encuestas a los usuarios, en las que
se incorporaron criterios como tipo de
vestimenta, género, actividad, edad, y preguntas
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sobre la satisfacción, permanencia, seguridad y
uso adecuado del sitio [18].
A su vez, evaluaron un método para desarrollar
un modelo de confort térmico adaptativo basado
en la temperatura exterior media de
funcionamiento para el pueblo chino. La
determinación fueron dos parámetros
importantes (temperatura neutra y temperatura
exterior) del modelo de confort térmico
adaptativo [19].
En Estados Unidos, realizaron un estudio
meteorológico para simulaciones de confort
térmico al aire libre, donde se combinó una placa
simple de convección Modelo de Capa Límite
(CBL) y Modelo de Superficie Urbana (ULSM)
(aquí se consideraron dos ULSM). Se simuló la
temperatura del aire y la humedad durante el día
y se estimó la energía de superficie urbana y los
flujos de balance de agua para cambios en la
cobertura de la superficie terrestre [20].
Los estudios revisados en este apartado,
analizaron problemáticas que corresponden a la
habitabilidad de espacios de convivencia
públicos exteriores, es decir, cómo los habitantes
de cualquier localidad han perdido el sentido de
pertenencia y gusto por estos lugares, ya que
repercute en su estado físico, psicológico y
emocional. Se señala, que el confort rmico
participa directamente en los indicadores de
habitabilidad térmica de un espacio habitable. El
análisis de la literatura, permite observar que la
discusión sobre la habitabilidad de áreas públicas
se ha desarrollado de manera gradual e indirecta
en las grandes ciudades o urbes, cuando debido a
los cambios acelerados de estos lugares es s
evidente la necesidad de buscar el
restablecimiento del uso, la apropiación y la
adecuación del espacio público como
componente esencial y como referente de calidad
de vida urbana y confort.
Se subraya que, mejorar las condiciones de
habitabilidad de espacios exteriores, desde el
punto de vista térmico, demanda considerar todas
las variables que participan del balance de
energía del ambiente construido. En las ciudades,
los canales viales urbanos (CVU), plazas y
parques dan forma a áreas exteriores.
Particularmente, los CVU cubren más de un
cuarto del total del área urbana, por lo tanto, su
morfología, materialidad, orientación y esquema
de forestación, determinan el clima urbano [10].
Este señalamiento va asociado a la importancia
del mobiliario urbano incluyente en un espacio
público exterior, así como el tipo de vegetación y
entorno inmediato, variables que pueden afectar
de manera conjunta o aislada por la transferencia
de calor que se puede emitir a un grupo de
habitantes y reducir el grado habitabilidad
térmica.
A pesar de la relación entre hábitat y calidad de
vida de personas, señalan que espacios públicos
han evolucionado de una manera desagregada en
las ciudades, contrario al crecimiento y
abastecimiento de servicios de éstas, las nuevas
construcciones toman una prioridad urbana y
externan la negativa al espacio público [21].
Se analiza, que esto conlleva a una
desintegración de sectores sociales y un
aislamiento de oportunidades en donde la
convivencia mutua repercute en las acciones
individuales y colectivas de un fragmento
urbanístico, y a su vez, compromete a las
autoridades de un gobierno en rehabilitar
espacios de convivencia públicos exteriores con
garantías mejores y calidad de vida.
El confort ambiental en espacios exteriores es
una de las características esenciales de la calidad
del medio ambiente urbano, ya que bajo
condiciones adecuadas (confort térmico,
lumínico, acústico, psicológico) es posible
propiciar actividades en calles, plazas, patios,
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parques, etcétera. La cantidad e intensidad de
tales actividades es afectada por el nivel de
disconfort experimentado por los usuarios
cuando se exponen a las condiciones climáticas
de esos lugares [22].
Aunado a lo anterior, se entiende que las personas
desean pasar tiempo de ocio y convivencia en
espacios al aire libre, cuando dichas áreas
presentan condiciones adecuadas de
permanencia, seguridad y confort ambiental, de
lo contrario estos lugares lucirían solitarios y sin
garantías de confort para sus usuarios.
De acuerdo a lo examinado, se entiende que un
índice de habitabilidad se compone de
indicadores y parámetros de carácter cuantitativo
y cualitativo y que se conforman en una escala
del 0 al 1, según su función y lo que en ese
momento se valora.
El desarrollo de indicadores ambientales debe de
constituir un proceso con fundamento científico
y, a la vez, con un contenido social y político
expresamente reconocido. Ambos elementos
deben de constituir la base de un instrumento
estadístico que busque cumplir con la función de
información para la toma de decisiones en
materia de medio ambiente [23].
Los conjuntos de indicadores o índices
integrados han sido utilizados en una gran
variedad de disciplinas para medir conceptos
complejos y multidimensionales que no se
pueden observar ni medir directamente. El valor
de estos reside en su habilidad de sintetizar una
gran cantidad de información en un formato
simple y práctico. La sencillez de estos índices
integrados facilita el acceso a la información al
público en general y a otros usuarios potenciales
[23].
Se afirma, que un índice de habitabilidad integra
los niveles de desempeño de los parámetros
distintos en un indicador, que apoye la toma de
decisiones relacionada con la calidad de
vivienda, y la capacidad en hábitos de
habitabilidad que se relacionan con el índice
obtenido [24].
Asimismo, se elaboró una serie de parámetros de
habitabilidad que contribuyen con el espacio
donde se desenvuelve el usuario, la tabla 10
muestra los factores de habitabilidad y al
analizarla, se considera que estos factores
pudieran extrapolarse y adecuarse a espacios de
convivencia públicos exteriores, por las
características que se presentan y por sus
componentes. Asimismo, la información
presentada nos ofrece un panorama de lo que
interviene en cuestión de habitabilidad y la forma
de abordarla por parte de los usuarios para
obtener un mejor confort y calidad de vida [25].
La selección de objetivos e indicadores
constituyen una tarea dónde el proceso requiere
compatibilizar fuentes de información y abarcar
los aspectos que se pretenden evaluar con un
índice. Este se construyó mediante la integración
de cinco aspectos implicados en el concepto:
calidad educativa, calidad sanitaria, calidad de la
vivienda, calidad del hábitat y calidad ambiental
[7].
Bajo esta perspectiva y con lo analizado en la
literatura de habitabilidad, se puede decir que los
indicadores que participan y definen las
condiciones de las variables a estudiar en el
índice de habitabilidad térmica son los siguientes
y se presentan en la figura 1.