Abstract. – Deep Venous Thrombosis (DVT) is a manifestation of a Thromboembolic Disease
(ET). When in a DVT the venous thrombus detaches and travel through the bloodstream can
cause a Pulmonary Embolism Thrombus (PET). The existence of Deep Venous Thrombosis
(DVT) in the lower extremities has been described as one of the main risk factors for the
development of PET. It is considered that up to 90% of pulmonary emboli come from venous
thrombi of the lower extremities. The most commonly used techniques for the detection of DVT
are clinical probability models, D-dimer and non-invasive imaging tests, such as ultrasound for
DVT and computed angiotomography (CT) for pulmonary embolism. However, due to the non-
specificity of the symptoms of DVT, the threshold for ordering an ultrasound is low, in addition
to being a complicated process that requires the participation of a specialist doctor for its
interpretation. In recent decades, machine learning has emerged as support in decision-making
for the diagnosis of various diseases, some of the most used technologies in the field of medicine
include Support Vector Machine (SVM), Decision Trees and Neural Networks Artificial (RNA).
This article reviews the existing technologies for the detection of DVT as well as the main
machine learning algorithms commonly used in biomedical applications; The design of a
computerized system that uses machine learning techniques as a support tool for the timely
detection of a possible DVT is proposed.
Keywords: Diagnosis; Artificial neural networks; Deep venous thrombosis.
1. Introducción
Una persona en estado de
hipercoagulabilidad puede llegar a padecer
Trombosis Venosa Profunda (TVP), la cual
involucra la formación de trombos en las
paredes de las venas que impiden que la
sangre fluya como lo haría en condiciones
de salud normales, y puede ocurrir en
extremidades superiores o inferiores. El
presente estudio se ocupa de la revisión de
la literatura del segundo padecimiento,
debido a que el 90% de los casos en donde
se presentan Embolias Pulmonares (EP)
provienen de TVP en extremidades
inferiores [1].
La incidencia de la TVP va de un caso entre
10,000 adultos jóvenes a un caso por cada
cien adultos mayores. En personas de 65 a
69 años la incidencia es de 1.8 casos por
cada 1,000 habitantes al año y aumenta a 3.1
casos por cada 1,000 habitantes por año
entre 85 y 89 años. Los síntomas de la TVP
suelen ser inespecíficos y al mismo tiempo
multifactoriales, por lo que se tiene que
realizar un diagnóstico diferencial ante la
posible sospecha.
Dicho diagnóstico debe realizarse con
diversas entidades como celulitis,
tromboflebitis superficial, rotura de quiste
de Baker, desgarros musculares con
hematoma, traumatismos de partes blandas,
edema de estasis, síndrome postrombótico,
artritis y linfedema [2]; aproximadamente,
un 80-90% de los pacientes con clínica
compatible con TVP, derivados desde la
atención primaria, no presentan este
diagnóstico [3].
Debido a ello, la TVP representa un desafío
clínico para los médicos de todas las
disciplinas, por lo que es esencial que el
primer médico entre en contacto con la
enfermedad para evaluar rápidamente,
comenzar el tratamiento y remitir al
paciente con el especialista [4], debido a que
con el diagnóstico temprano es posible
iniciar oportunamente el tratamiento que